La microbiología oculta (I). Profesor Pierre Jacques Antoine Béchamp (1816-1908).

Louis Pasteur ( 1822-1895) y Antoine Béchamp (1816-1908), ambos franceses, propusieron dos explicaciones opuestas sobre la enfermedad pero sólo uno triunfó, su nombre es mundialmente conocido, el Institut Pasteur es famoso por sus vacunas.

Se puede afirmar que Béchamp descubrió los microbios antes que Pasteur pero descubrió también algo que no interesaba,  que en los seres vivos se produce una modificación de los organismos microbianos dentro de los tejidos y que no hay agresor externo. Su descubrimiento mas trascendente son los microzimas: las partículas más pequeñas de la vida.

Los micro-organismos cambian de forma o especie de unos a otros y ahora sabemos que también de microorganismo hay cambios a células y viceversa, es el pleomorfismo.

Claude Bernard (teoría del terreno) se interesó argumentando que lo más importante en la enfermedad es el terreno y que la enfermedad como “proceso biológico” se desarrolla dependiendo del medio interno así como del pH, el aspecto determinante de este terreno.  Aunque años después Pasteur en su lecho de muerte reconoció el trabajo de Bechamp cuando dijo: “Bernard tenía razón , el germen no es nada, el terreno es todo.”, este reconocimiento no tuvo trascendencia, pues Pasteur o sus teorías se impusieron o ¿las impusieron?.

En 1995 la UNESCO decretó el “año Pasteur” para conmemorar el centenario de la muerte del “gran sabio”. Simultáneamente, el New York Times titulaba “Las falsedades de Pasteur“. Tras una minuciosa lectura de las notas del químico biólogo, un historiador de la ciencia declaraba que Pasteur había mentido con respecto a su investigación, que robó las ideas de un competidor y que cometió varios fraudes.

En cuanto a Bèchamp, trabajaba sin preocuparse de su reputación, nunca se ha divulgado su trabajo, aunque descubriera un eslabón perdido en el origen de la vida. Cuando la salud es deficiente (por malnutrición, intoxicación, estrés físico o moral) el microzima se transforma en germen que es “una parte más” de la expresión de esta disarmonía, no la causa. Hablaremos de estos temas desde diferentes puntos de vista, lo cierto es que ya están totalmente demostrados aunque al “mainstream” del sistema no le convenga aceptarlo.

Varios científicos han demostrado con posterioridad la existencia de los microzimas de Béchamp que visualizaron y denominaron de diferentes maneras: Royal Raymond Rife (partículas polimórficas, 1920), Günther Enderlein (protitas, 1925), Wilhelm Reich (biones, 1930), y Gaston Naessens (somátidas, 1959) que podemos ver en el video de la sangre tomado con su somatoscopio.

Se merecen cada uno un artículo aparte. Pero esto no le ha importado a la ciencia, que cuando se mete en un “rail” no quiere salir de él, prefiriendo seguir por inercia a un punto que no sabemos dónde llegará.

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Cáncer, se va levantando el velo. Reflexión sobre la teoría hegemónica.

En este artículo vamos a comentar descubrimientos que hacen tambalear la teoría que la medicina convencional sigue a pies juntillas en cáncer, el dogma oficial.

Se admite que el diagnóstico precoz es bueno para tratarlo antes y que crece descontroladamente por lo que habría que tratarlo sin duda aunque sea agresivamente. Pero no se quiere admitir bajo ningún concepto que el cáncer pueda ser reversible para no dejar de fundamentar también la necesidad “absoluta” de los tratamientos agresivos.

Exponemos unas publicaciones que lo rebaten científicamente. Una sobre diagnóstico precoz que cuestiona mucho su justificación y otra que me parece alucinante por la que nos planteamos esta pregunta: ¿cómo si el cáncer fuera una alteración genética irreversible el simple ambiente “físico” puede modificarlo?… Ha sido recién publicada y la he conocido gracias a Disiciencia .

Estos descubrimientos son coherentes con conclusiones de Antonio Bru que comentaremos, y también con lo que ya se sabe por epigenética, lo cual también es coherente con que la alimentación, la exposición a substancias toxicas, así como procesos psicobiológicos puedan crear variaciones permitiendo una gran libertad de acción en la modificación o la “lectura” de cada gen. Igual el cáncer no es un proceso irreversible…

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