Medicinas ancestrales, “estaban muy atrasados los pobres”…

He alucinado con este reportaje. Un ejemplo de cómo nos toman el pelo con la idea de que la ciencia es lo mejor. No sólo técnicas que parecieran muy modernas y “científicas” tienen orígen hace miles de años, sino que temas muy alternativos como la medicina cuerpo-mente son ancestrales.   Desde el diagnóstico de embarazo hasta técnicas quirúrgicas y muchas cosas más podrás ver, algunas con sencillos métodos naturales muy útiles si la cosa se pone fea y que podrás aprender en este documental.

La Medicina en el Antiguo Egipto:

No se explica pero se entiende también, cómo la industria farmacéutica se ha apoderado de los remedios naturales con la artimaña de las patentes y de la ciencia, cuando además sabemos que los productos purificados (para patentarlos) pierden sus propiedades naturales porque se evita el efecto sinérgico de los otros componentes de la planta y se aumenta o aparecen los efectos secundarios, también prevenidos con la sinergia natural muchas o casi todas las veces y por ello casi inexistentes en una medicina natural practicada cabalmente.

Importante el tema de las enfermedades crónicas que también existían hace miles de años: luego no son sólo por toxicidad. ¿Por qué?: porque son psicosomáticas, como describe Hamer en su Nueva Medicina Germánica.

Para completarlo te recomiendo ver el film Ayurveda, otra medicina de esas “antiguas y esotéricas” (no científicas) pero que sirve para curarse.

No se la pierdan: empieza con un paciente de cáncer… Dice el médico: “yo no trato enfermedades, trato a personas” ¡que bueno!, la base de la medicina holística.

La “ciencia” se suele usar como excusa para evitar, eludir, obviar, sortear, soslayar, esquivar, o librarse de la competencia de algo no patentable (barato) que puede hacer mucho daño a la “industria” pero que puede ser una solución, no sólo para la mejor calidad de vida de las personas sino también para parte importante de la crisis y para el empoderamiento personal que se conseguiría independizándose del sistema lo máximo posible. ¡Me río yo de la ciencia cuando se usa capciosamente!. La evidencia científica de los tratamientos farmacológicos actuales es muy baja, las cifras van del 20 al 30 ó 40% (no me quiero quedar corto para que no me acusen de mentir) de los tratamientos químicos actuales. El resto no están apoyados o justificados por la medicina basada en la evidencia,  son tan empíricos o más que cualquier medicina natural y muchos de ellos seguramente funcionen sólo por efecto placebo.

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AZÚCAR

Lo que conocemos por azúcar debería etiquetarse como “azúcar blanca” ,es un “comestible” artificial nada recomendable para la salud. Este “producto” sufre lo que llamamos “refinado” muy complejo (les animo a que se informen de ello),  para convertirlo en lo que nos venden como azúcar (blanco). El azúcar, de color marrón, que contiene minerales y alguna vitamina se obtiene del jugo de caña de azúcar y no se somete a refinado, sino sólo a cristalizado y centrifugado mediante procesos físicos (no químicos potencialmente perjudiciales). Extrañamente en la venta no se le llama azúcar sino que, por motivos que comento después se han visto obligados a llamarle azúcar integral o panela porque nos hemos llegado a creer que “azúcar” es el comestible que no es azúcar sino un sucedáneo.

En vez de hacer un artículo muy científico prefiero que te leas este que pongo en link, si no te puedes ver el vídeo, más fácil de entender que la mejor clase magistral sobre el azúcar que pueda ser dada por un científico muy listo.

Decir que se aconseja ser muy parco en el consumo de azúcar. Sobre todo aconsejo acostumbrar a tus hijos a no consumirlo casi nunca por su bien, por su salud física y mental sobre todo. Y si lo consumes (por ejemplo en un cumpleaños) procura que sea azúcar, también llamado panela y si es biológica: ¡mejor!.  Para tu repostería usa harinas integrales no transgénicas, elimina en lo posible los lácteos usando aceites sanos y usa huevos de gallinas de corral criadas en libertad. No consumas alimentos elaborados que llevan azúcar “blanco” en su composición, que actualmente son “muchísmos”. Ponen azucar en todo lo comestible porque mejora el sabor ¿o porque es adictivo?, pero no porque sea más sano ni mucho menos sea más nutritivo.

Volvamos a la alimentación natural si queremos tener cuerpos sanos y limpios, eficientes, poderosos o que nos sirvan para recuperar nuestras vidas y encaminar las de todos a una sociedad mejor. Sigue leyendo