LA HISTORIA DE LOS COSMETICOS con Annie Leonard

 

Siempre tuve mosqueo con los “cosméticos”. Primero me causaba desasosiego el hecho de que tuviésemos que saber elegir productos industriales en el “mercado” para ser aceptados por los demás y sobre todo por el sexo de nuestro interés, completamente ajenos a nuestra naturaleza. Esta problemática se ve acuciada en la adolescencia, que ya es compleja de por sí en estos aspectos.

Mas tarde me hicieron reflexionar la cantidad de problemas cutáneos (piel, uñas  y cuero cabelludo) que sufría la población incluido yo mismo: sequedad o seborrea, irritación, dermatitis…

He de decir, en mi experiencia personal (cada persona es distinta) que tras varios meses de no utilizar ningún producto industrial o de laboratorio sobre la piel (que es un ecosistema activo, complejo y fundamental) ni siquiera jabón, desapareció la sequedad y la irritación, mi olor corporal se estabilizó y se   redujo enormemente la dermatitis atópica de mi cabeza, la cual es de origen psicosomático, quedando como un indicador de mi estado nervioso y o emocional y no una constante e inexplicable molestia. Esto entre otras cosas es porque el jabón no deja de ser un producto químico que disuelve totalmente este ecosistema, destruye el equilibrio del PH dejando nuestra piel expuesta y desprotegida, claro, después hay que echarse cremas o aceites, de laboratorio o no pero ajenos a nuestro cuerpo y del mercado. No hablemos ya de los jabones “íntimos”  y de las cremas de protección solar para exponerse al sol largos periodos de tiempo en horas altas, comportamiento absurdo donde los haya y que todos hemos hecho alguna vez.