Sobre el ego (III). Aceptar nuestra parte oscura para la colaboración.

PARTE OSCURA

Portada de “El sol que mora en las Tinieblas”.
Emilio Fiel.
Sobre nuestra parte oscura.

¿Qué es nuestra parte oscura?, ¡suena esotérico o peligroso! pero no, es algo muy humano y natural. Precisamente lo llamamos así (oscuridad) porque no queremos verla. Aceptar nuestra parte oscura para sanarla es ver “nuestros defectos” que no tienen nada de demoníacos. Es aceptar lo que tenemos de negativo o contraproducente, para superarlo.

A ello es a lo que nos referimos cuando hablamos de “cambio personal” previo al cambio de paradigma. El nuevo paradigma es el de la colaboración y esta exige que no nos tengamos miedo unos a otros. Nos tenemos miedo porque creemos que somos diferentes, porque desconocemos al otro y porque hemos estado separados. Y eso es lo que hay que superar.

¿Cómo se consigue  superar nuestra parte oscura?: el miedo, la rabia, la culpa, la desvalorización, etc. Pues no se, cada uno lo va haciendo como puede pero en primer lugar se necesita querer hacerlo y en segundo, persistir.

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Despierta

Como han eliminado la canción que pusimos en El Mundo “Despierta” buscando algo para sustituirlo he encontrado esto. Observa como la cabra se enfrenta al esbirro del dueño (o pastor) del rebaño (minuto 5:19). Pero para nada este enfrentamiento tiene que ser violento (oveja negra de Ghislaine Lanctôt) sino inteligente. De nada sirve exponerse a los palos de la policía, o al registro de nuestros datos en cadenas de firmas por internet (control). Es más inteligente lo que dice la hormiga en el minuto 6:15.

Busca quien realmente eres, encuentra tu estado natural. Para eso necesitas conocerte a ti mismo, primero no culpándote, despues no culpando a los demás (salvo a los criminales y psicópatas). Enciende la vela en el cuarto oscuro..

Las herramientas que nos mantienen dominados son el miedo, la culpa, el imprintig de la figura autoritaria, la supervivencia, la separación que evita la cooperación … Empodérate con el conocimiento.

La información en salud es parte de ese conocimiento, porque si estamos inconscientes los conflictos nos hacen enfermar, y si enfermamos (patologías físicas, depresiones, psicopatías, drogadicciones) es porque no sabemos lo que nos pasa. Porque la enfermedad no viene de fuera, tiene su componente vivencial. Si no podemos realizarnos nos enfermamos y entonces ya no podemos hacer nada más por nosotros, salvo luchar ya casi sin energía por recuperar nuestra libertad.

En este blog se intenta informar sobre cuestiones importantes para comenzar a despertar y empoderarse. Deseamos de todo corazón que la gente cambie para bien y este mundo pueda recuperarse.

Día 6 de diciembre: día de reflexión.

El ser humano debe ser lo único importante, no se puede dictar una constitución que regule al ser humano porque ello va en contra de la libertad que debe ser, a su vez, el fin de este. El colectivismo con respeto por lo privado pero no explotador, es lo único que nos ha de permitir vivir coherentemente con la esencia humana de justicia y respetando la vida como proceso con un fin de crecimiento y de desarrollo cultural y espiritual.

La casi desaparición de lo humano ha resultado ser el elemento sustantivo de estos 34 años de supuesta “democracia” tras esta última constitución. Ahora tenemos unas multitudes rebajadas a lo gregario y el victimismo no propias de una sociedad civilizada sino controlada, dirigida, adoctrinada y exclavizada. Y unos individuos moldeados por el egotismo, el hedonismo, el miedo, la pereza y el olvido de sus facultades individuales, y lo peor de todo: con agresividad hacia sus iguales si estos no lo son según la idea creada por telepantalla de lo que deben ser, decir, hacer, sentir o pensar para que yo los acepte. Esta necesidad de que el otro deba ser como yo está directamente creada por el estado de bienestar iniciado en España legalmente por Franco en 1963, pero también es debida a la identificación con nuestros egos, no sólo a los controladores.
La lucha puede ser en el exterior, en la sociedad, pero también en el interior, dentro de cada uno, en nuestras acciones “o no acciones”, o en nuestra coherencia, en arriesgarnos a cambiar, en aprender a ser.  Nada que no sea el propio esfuerzo podrá emanciparnos.

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