Sobre el ego (III). Aceptar nuestra parte oscura para la colaboración.

PARTE OSCURA

Portada de “El sol que mora en las Tinieblas”.
Emilio Fiel.
Sobre nuestra parte oscura.

¿Qué es nuestra parte oscura?, ¡suena esotérico o peligroso! pero no, es algo muy humano y natural. Precisamente lo llamamos así (oscuridad) porque no queremos verla. Aceptar nuestra parte oscura para sanarla es ver “nuestros defectos” que no tienen nada de demoníacos. Es aceptar lo que tenemos de negativo o contraproducente, para superarlo.

A ello es a lo que nos referimos cuando hablamos de “cambio personal” previo al cambio de paradigma. El nuevo paradigma es el de la colaboración y esta exige que no nos tengamos miedo unos a otros. Nos tenemos miedo porque creemos que somos diferentes, porque desconocemos al otro y porque hemos estado separados. Y eso es lo que hay que superar.

¿Cómo se consigue  superar nuestra parte oscura?: el miedo, la rabia, la culpa, la desvalorización, etc. Pues no se, cada uno lo va haciendo como puede pero en primer lugar se necesita querer hacerlo y en segundo, persistir.

En cuanto vemos alguno de nuestros defectos el ego (nuestro yo automático) sale inmediatamente a defenderse, ese ser falso nunca quiere ser menos que los demás y sí  que le admiren o le envidien, pero no que le corrijan. Cada vez que este yo automático detecta que el otro piensa que nos hemos equivocado “tenga el otro razón o no”, invariablemente  iniciará la “defensa” para negarlo, y  si es necesario diremos que “el defecto está en él/ella” que lo ha visto en nosotros. Porque el ego quiere creer que es perfecto.  Generalmente lo que haremos será “acusar” al que destapó esta parte “oscura” nuestra: ese miedo a no ser igual o mejor que los demás. Le acusaremos de tonto, de desinformado o de lo que sea, y si el otro nos quiere hacer ver nuestro defecto, nosotros inmediatamente lo veremos en él, se llama ley del espejo. Peor aun es cuando el otro sólo quiere ayudar pero eso necesita de la corrección de algún error nuestro, porque le trataremos injustamente.

Convencer al engañadoPor eso es tan difícil la terapia, hay que hacer ver al paciente sus defectos o por lo menos que no los vea sólo en los demás. Si vas con demasiado cuidado porque crees que así le proteges (paternalismo) no mejora, mientras a la vez  sus resistencias intentarán meterte en su “telenovela mental” (ego); pero si vas demasiado rápido siendo concreto en lo que le pasa  entonces te acusa a ti de estar equivocado y simplemente se va y deja la terapia o busca alguien que según él/ella le trate mejor: “que le de la razón”. Esto pasa también en la vida real: al otro que con su mejor intención te intenta prevenir porque piensa que te estás  equivocando, le interpretaremos que “piensa que no  soy listo o justo o lo que sea”. Nos defenderemos precisamente porque nuestro yo automático piensa que le han descubierto su debilidad. Si en verdad no tuviéramos dudas y pensáramos que eso no es “verdad” simplemente no nos pasaría nada y diríamos: “mira pienso que estás equivocado”, y si vemos que estamos equivocados pero no tememos ser menos que los demás por eso diríamos “gracias por hacérmelo ver”. Ambas situaciones son bastante infrecuentes.

Algo nuestro, que además no es bueno ni malo ya que esto es un baremo egótico,  creemos que se va a ver como malo si no es aceptado por el otro y nuestra  primera reacción será  sentir que “lo hace para hacerme daño”. Seguidamente ¿qué hacemos?: ¡atacar!, reacción biológica claramente ante lo que creemos un peligro.

MOMENTO DECISIVONuestro yo automático no está viendo a la persona (al Ser) está relacionándose con “un desconocido” al que teme, que es el inconsciente de la otra persona, y el miedo a lo desconocido es uno de los más biológicos y difíciles de superar.

Y también nos hemos creído que ver nuestros defectos es peligroso siendo esto un impedimento para crecer. Nuestras defensas nos mantienen estables para evitar el miedo y a la vez necesitamos alimentar nuestro ego porque sin él creemos no poder sobrevivir. Para conseguirlo no somos objetivos o justos con el otro y cuando hace una crítica, en vez de tener en cuenta esa visión pensaremos: “nos está menospreciando”, o “este ¿qué se habrá creído?”. Y, o nos enfadamos o intentamos hacerle “entrar en razón”.

Esta es precisamente la causa de que nos exasperen los demás por su “resistencia” en no ver el control para despertar a esta segunda etapa de conciencia.  Pero así no llegamos a ninguna parte,  si nos sentimos mal porque el otro piensa diferente simplemente es que creemos (inconscientemente) que podemos estar equivocados “nosotros” lo cual nos desestabiliza. Superar este problema implica una fase de tener que vivir el dolor que nos pueda producir cada vez que ocurra, pero no culpar al otro. Culparle o culparse no lleva a ningún lado y para colmo, da un poco igual quien tenga “la razón” porque tarde o temprano nos enteraremos que en el fondo ambos tenemos que aprender aun más.

Demos una oportunidad a nuestro  crecimiento personal, si nos “oponemos” cada vez que no estamos de acuerdo entre compañeros o entre personas de diferentes etapas de conciencia, lo que nos impedimos es intercambiar o sumar logros y al final nos separamos y evitamos la colaboración. Una disidencia inteligente tiene que ser humilde y saber aceptar lo que el otro nos quiere o nos puede enseñar. Seguramente no tenga toda la verdad pero algo habrá que aprender siempre de él.

Las asambleas no funcionan y los grupos no crecen ni crean a la velocidad que sería conveniente por eso entre otras cosas, y seguimos siendo carne de cañón porque esas reacciones son muy fáciles de prever y esas personas muy fáciles de manipular.

Crecer es duro, no hay curación sin sufrimiento, el de aceptar que tenemos esa parte oscura que debemos sanar. Hay que pasar miedo al ridículo, a equivocarse, a la soledad o a la dificultad, o a tener que dar marcha atrás. Pero es la única manera de caminar si lo que queremos es mejorar este mundo que está mal precisamente por cosas como esta. Pocos conozco aun que sepan verdaderamente colaborar sin verse constantemente frenados por estas reacciones. Necesitamos saber crecer con los errores de todos y los nuestros, y  claro está con los aciertos también.

De lo contrario podemos caer en la trampa de la segunda etapa de conciencia: quejarnos sin más y competir unos con otros a ver quien tiene mas “razón”. Seremos muy activistas y muy disidentes, pero para poco  nos servirá si no sabemos aprender del otro o incluso tolerar al que está equivocado y tratarle con amor. Y también debemos aprender a exigir al que crea saber más, que nos lo haga saber con respeto a nuestro nivel de conciencia actual, esta última es nuestra parte oscura de “falta de autoestima” que también nos la debemos trabajar.

En todo esto puede estar nuestro talón de Aquiles, el que puede utilizar el interesado en debilitarnos. Ello no tiene que desanimarnos, sino todo lo contrario: estimularnos a rectificar. Porque al final subyace que tenemos que trascender la rabia que nos ha dado el adquirir conciencia, dándonos cuenta de lo que hemos tolerado y no hemos sabido hacer mejor, o de lo que otros han tolerado por desconocimiento. Pero también ver el amor y que sea eso lo que nos mueva a trabajar para el bien común y en grupo. Porque esa rabia es por no aceptar que todo esto, parece ser, tiene que ser así para poder evolucionar. Crisis significa “cambio” y cambiar es bonito siempre, lo negativo de la crisis es  el sufrimiento necesario para curar, a la humanidad. Esto no quiere decir que la justifiquemos como un fín, sino que es el único medio que tenemos a nuestra disposición.

Colaborar no es ver quién es más listo o querer mandar, tampoco es “tolerar” falsamente al que nos perjudique o impida por su falta de calidad humana y en pos de una manipulativa “igualdad”. Colaborar es saber aportar con humildad y respeto y poder aprender con autoestima alta y sin sufrir inutilmente.  Si nos enfadamos entre los que tenemos los mismos ideales, sólo por nuestros defectos inconscientes, nuestra parte oscura: sufrimos sólo nosotros. Porque el mundo va a evolucionar de cualquier manera pues no somos tan imprescindibles.

islandia-pueblo

Es tan grave su ansia de poder, como tu falta de poder.

4 pensamientos en “Sobre el ego (III). Aceptar nuestra parte oscura para la colaboración.

  1. Así es. Estoy de acuerdo y creo que ese es el camino, miremos en nuestro interior primero. En el artículo reconozco una verdad evidente. Gracias.

    • Gracias. Salió esto tras opinar algo en otro post con demasiada vehemencia y las reacciones que causó. La asertividad es dificil cuando estamos bajo tanta tensión, cuando vemos que nos están manipulando. Es “mostrar mi propia opinión y criterio sin agredir y sin sentirme culpable por expresarla.” Tendré que relajarme. Saludos

  2. Me parece un artículo fantástico.
    Creo haber entendido el concepto de ego como el de ese “yo automático” que nos genera tanto conflicto y dolor. Si realmente todos actuáramos como se cita, el amor movería el mundo, y no el dinero o las guerras.
    Hay un párrafo revelador: “Nos tenemos miedo porque creemos que somos diferentes, porque desconocemos al otro, y porque hemos estado separados. Y eso es lo único que hay que superar.” Efectivamente, creo que nos tenemos miedo porque sabemos que todos somos iguales, todos tenemos ese ego y nos hemos pasado la vida COMPITIENDO, competimos desde niños por el amor de nuestros progenitores, por niveles académicos obsoletos, por el amor de una pareja, por un trabajo, oposición… Y no sabemos hacer otra cosa. Además muchos de nuestros “logros” no nos dan la felicidad que ansiábamos y eso nos frustra… Y todo sería mucho más sencillo y natural si COLABORÁSEMOS en vez de competir…

    No entiendo bien lo de las etapas de la conciencia, quien las ha establecido? O cuales son? Imagino que son como las fases naturales por las que pasas cuando descubres quien o quienes nos dirigen y controlan o como somos manipulados y nuestra respuesta al control que debería pasar por una reflexión individual de nuestro lado oscuro o de las actitudes personales que nos hacen cómplices de ese control…

    Y una última cosa: si alguien simplemente es feliz en la infelicidad de estar dominado por su ego, creo que colaborar con él es respetarle…no? No concibo otra forma de colaborar con los demás que el respeto y el amor
    Gracias

    • Gracias. Y encima parece que estamos de acuerdo.
      Lo de las etapas lo he oído por primera vez en el video de verfractal.es sobre el NWO y me ha resonado mucho cuando dijo que hay una trampa en la segunda etapa. No se más, es simplemente lo que yo he entendido.
      Y si alguien es feliz en su primera etapa pues que lo sea, no somos nadie para decirles que vaya mas rápido, además ni nos van a entender. Cada uno ve las cosas sólo cuando está ya capacitado para verlas. Da rabia, porque seguro que enlentecen a los demás, aunque los demás no lo podemos usar como excusa para ir mas lentos y quedarnos en la queja. Simplemente he optado por dejar de relacionarme “realmente” con ellos, me relaciono en la matrix, les oigo pero no les escucho, les acompaño pero no me identifico con ellos. No se qué más hacer. Cuando los necesitas no te responden tampoco porque no entienden que les estás necesitando. Así que respeto a ellos y coherencia personal, nada más.

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