AZÚCAR

Lo que conocemos por azúcar debería etiquetarse como “azúcar blanca” ,es un “comestible” artificial nada recomendable para la salud. Este “producto” sufre lo que llamamos “refinado” muy complejo (les animo a que se informen de ello),  para convertirlo en lo que nos venden como azúcar (blanco). El azúcar, de color marrón, que contiene minerales y alguna vitamina se obtiene del jugo de caña de azúcar y no se somete a refinado, sino sólo a cristalizado y centrifugado mediante procesos físicos (no químicos potencialmente perjudiciales). Extrañamente en la venta no se le llama azúcar sino que, por motivos que comento después se han visto obligados a llamarle azúcar integral o panela porque nos hemos llegado a creer que “azúcar” es el comestible que no es azúcar sino un sucedáneo.

En vez de hacer un artículo muy científico prefiero que te leas este que pongo en link, si no te puedes ver el vídeo, más fácil de entender que la mejor clase magistral sobre el azúcar que pueda ser dada por un científico muy listo.

Decir que se aconseja ser muy parco en el consumo de azúcar. Sobre todo aconsejo acostumbrar a tus hijos a no consumirlo casi nunca por su bien, por su salud física y mental sobre todo. Y si lo consumes (por ejemplo en un cumpleaños) procura que sea azúcar, también llamado panela y si es biológica: ¡mejor!.  Para tu repostería usa harinas integrales no transgénicas, elimina en lo posible los lácteos usando aceites sanos y usa huevos de gallinas de corral criadas en libertad. No consumas alimentos elaborados que llevan azúcar “blanco” en su composición, que actualmente son “muchísmos”. Ponen azucar en todo lo comestible porque mejora el sabor ¿o porque es adictivo?, pero no porque sea más sano ni mucho menos sea más nutritivo.

Volvamos a la alimentación natural si queremos tener cuerpos sanos y limpios, eficientes, poderosos o que nos sirvan para recuperar nuestras vidas y encaminar las de todos a una sociedad mejor.

No es que al azúcar no se le pueda llamar azúcar, de hecho yo he visto paquetes de azúcar panela con la denominación “azúcar”, sino que como no se le ha llamado así en décadas por los productores de “azúcar blanco”, la gente cree que este azúcar real es especial, principalmente porque sale a precio superior y también porque no lo conocen y aunque es lo natural sin embargo es raro porque en ciertos países hubo momentos que casi no se vendió. Por la misma razón a los niños les parece rara una vaca pero no un tetrabrik (ya ni siquiera una botella) de leche. Y por la misma razón puede ser casi imposible encontrar una vaca que no esté medicada con antibióticos y hormonas.

Pero el verdadero azúcar sigue siendo la panela o lo que llaman azúcar integral. El único desinformado es el cliente, ciudadano, ama de casa, “consumidor” o motor de la economía. En vez de llamar “azúcar” al azúcar, en las etiquetas obligan de facto a llamarlo “azúcar integral o panela” y en vez de llamar “azúcar blanco refinado” a lo que no es azúcar, se les permite llamarlo azúcar y como inunda el mercado y la telepantalla, los ciudadanos creen que eso es azúcar.

Por el mismo proceso lingüístico de marketing pasan otros productos: por ejemplo en vez de llamar maíz sólo al maíz, se le puede llamar simplemente maíz al maíz transgénico mientras que al maíz verdadero y natural hay que llamarle “maíz biológico” por extrañas razones discriminatorias, comerciales, desinformativas, de marketing o me da igual la causa por la que hemos llegado a eso, que mientras no se resuelva en las leyes “que nos protegen” seguirá siendo discriminatoria para el maíz y confusa para nosotros y por tanto estas leyes no nos estarán protegiendo realmente.

Aunque pienso que lo sano y natural sería que no hubiera tantas leyes y que los productores de maíz transgénico pusieran en sus envases la denominación “maíz, trigo o lo que sea, transgénico” y los agricultores que cultivaran el normal pudieran poner sin que ello llevara a engaños a sus consumidores “maíz o trigo” simplemente. Así la gente puede llegar a creer que el maíz biológico (maíz) es un maíz sucedáneo o un tipo de maíz diferente, cuando es precisamente al revés: es simplemente maíz no procesado, no sometido a productos químicos, no manipulado genéticamente y naturalmente cultivado y sobre todo sano si se toma cuando se puede tomar o no se toma cuando no se debería según tu estado físico energético.

Lo juegos lingüísticos en las etiquetas son muy divertidos así a ciertas grasas perjudiciales para la salud se les llama simplemente “grasas vegetales” y al productor vendedor no se le obliga a poner que tipo de grasa vegetal ha metido en eso que los demás se van a comer y que está permitido vender aunque sea para comer: comestible, que no alimento. Hace décadas cuando se intentó difundir, y no se consiguió del todo, que consumir grasas animales se asocia estadísticamente a mayor incidencia de cáncer, la industria comenzó a usar este término de “grasa vegetal” y a publicitarlo como sano. Luego se supo que muchas grasas vegetales no eran para nada sanas, pero de esto no se informó tanto en falsimedia a la vez que se les permitió seguir poniendo en las etiquetas sólo “grasa vegetal”. Con lo que la gente sigue creyendo que son sanas gracias a nuestras autoridades sanitarias y a los grandes medios de comunicación que no han hecho lo suficiente para subsanar este craso error. Ahora otras grasas y aceites, si el productor quiere que el consumidor sepa que las lleva su producto “porque son sanas”, no se denominan grasas vegetales sino de otras formas más exactas, lo cual en este caso ha sido beneficioso para el consumidor, aunque se siga sin informar del todo o con la intensidad necesaria para que la gente en su mayoría se entere de que “grasa vegetal” no es sinónimo de alimento sano.

La palabra bio también lleva a confusión, la gente cree que todo lo “bio-nosecuantos” es biológico, sano, natural y “mejor” (porque sale en telepantalla), cuando esta denominación es sólo consecuencia de una ley por la que se puede poner o no “bio” según la normativa existent,e a unas cosas si y a otras no. Así hay productos naturales que yo consideraría biológicos que no pueden llevar la palabreja bio en sus envases o propagandas, y hay productos que yo no compro que si la llevan. O por ejemplo un producto que se llamaba “BioBac” ya no se pueden llamar “BioBac” quizá por dicha ley y ahora se llama Renoven.

El azucar es un hidrocarbono, o hidrato de carbono (HC) pero “simple” .

Según el documento científico y convencional: “ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. DIETA, NUTRICIÓN Y PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES CRÓNICAS. INFORME TÉCNICO N° 797. GINEBRA: O.M.S.; 1990” que ustedes pueden bajarse de internet poniendo las palabras: WHO_TRS_797_(part1)_spa.pdf y WHO_TRS_797_(part2)_spa.pdf, ya que si ponen el título les saldrá otro que no es el original y que está convenientemente modificado. Los HC totales deberían aportar 55-75%. de las calorías de la dieta, pero ello no quiere decir que haya que consumir mucho azúcar sino poco. Porque esta cantidad se refiere a los HC complejos e integrales (cereales integrales y otros hidrocarbonos contenidos en vegetales).

Hay pruebas evidentes de que dietas ricas en carbohidratos complejos, es decir cereales integrales y la mayoría de los vegetales, tienen muchos efectos positivos en la salud y sobre todo protegen contra ciertas enfermedades: menor incidencia de ciertos cánceres, hiperlipidemia, mejor manejo de diabetes y enfermedades metabólicas, etc. También ayudan a limitar la obesidad, son beneficiosos en la función intestinal, son ricos en minerales (calcio, zinc, hierro), vitaminas hidrosolubles y ácidos grasos esenciales. Según todo este documento científico de la O.M.S.

Pero esto no se refiere al azúcar aunque si es integral (o sea azúcar), no es mala del todo si se consume con moderación. Como al hablar de vegetales no nos estamos refiriendo ni mucho menos a las patatas que aunque son vegetales y contienen muchos hidrocarbonos son un producto no recomendable, sobre todo si les adhieres otro “comestible”, no alimento, llamado sal fina. Porque todas las cosas buenas tienen sus excepciones malas, es lo mismo que el tema de las grasas vegetales: algunas son muy malas. Nada es bueno ni malo, sino que tiene sus partes buenas que pueden ser muchas o pocas, y sus partes malas que también pueden ser muchas o pocas.

Para ilustrar la diferencia entre rico o sabroso y sano poner el ejemplo de que si Ud. le da un caramelito a su hijo cuando sale del colegio, cual estímulo positivo más propio de un adiestramiento Pavloviano que de una paternidad responsable, y que lo hace por varias razones: porque se cree que no es malo, porque sale en la tele, porque al niño le han enseñado a pedirlo, porque sale barato o porque nos creemos muy buenos padres o queremos serlo pero no sabeos cómo. Pero realmente es para que el niño vaya tranquilito mientras le llevamos en coche y no hable demasiado porque esto es lo que pasa. Que le parezca que está “rico” al pobre ser humano-niño irresponsable y dependiente del encargado de su crianza, no quiere decir que sea sano para él, y que yo le diga que no es sano no es que le esté acusando de ser malo, es simplemente que le digo que no es sano y que sus motivaciones para dárselo no son correctas.

Que haya tiendas enteras de productos de azúcar “blanco” y ello se permita por las autoridades “sanitarias” no es sinónimo de que ello sea sano por muy sanitarias que sean las autoridades, así como tampoco lo es que lo veamos por la telepantalla a diario, que sea chachi piruli (nunca mejor dicho) o que el azúcar funcione en nosotros biológicamente como una droga que parcialmente e ineficazmente y peligrosamente sustituye a la falta de amor . Cuando estoy depre me tomo un plato de pasta integral y un plátano, porque sé que eso me va a paliar mi falta de amor, pero también porque sé que su metabolismo no va a ser tan perjudicial para mí como tomar caramelitos y porque soy consciente de por qué lo hago, y de que intentaré no pasarme, y de que es una medida paliativa de mi vacío existencial momentáneo. Uso hidrocarbonos sanos como antidepresivo temporal, natural, y no tan adictivo como pueda ser “consumir” bollos industriales, caramelos, chocolate refinado o cosas por el estilo.

Las autoridades “sanitarias” deberían tomar cartas en estos asuntos en vez de legislar tanto la receta médica (nueva legislación a partir de enero:  ¡atención médicos!). Muchos médicos hemos intentado tomar cartas en estas cosas pero hemos sido casi (no del todo) incapaces de hacer frente a la presión mediática mal informadora, por ello ya casi lo hemos dejado de hacer de una manera activa por cansancio “cansino” porque es que hasta pareciera, según la abstención de nuestras autoridades en esas mismas cosas,  que estábamos haciendo algo alegal: informar a la gente de alimentación sana. Pero por extrañas razones a diferencia de lo que ha pasado con el tabaco (¡que ya mosquea tanto interés!), con cosas como estas: comestibles perjudiciales, etiquetados erróneos y que llevan al pobre consumidor a adoptar costumbres insanas y otras “cositas” (como dice mi amigo Félix Rodrigo) no pasa todavía nada. Quizá porque tomar ciertas medidas necesitaría de una gran dosis de humanidad, coherencia, responsabilidad, incluso riesgo, no muy propias de la clase que debería estar encargada de ello y que los ciudadanos creemos ingenuamente que lo está y por eso les votamos con toda nuestra buena intención.

Por eso nuestra actitud debe ser otra, no podemos esperar a que las cosas cambien si nosotros no cambiamos, no podemos creer que el estado de bienestar (¡menuda falacia!) se preocupe de nosotros, debemos ser nosotros los que busquemos el estado de bienestar. Las cosas son así por razones que no tienen que ver con la salud, y para que cambien deberemos tomar cartas en el asunto. Afortunadamente en la historia no cambian las cosas porque una vez descubiertas o re-descubiertas, pues culturalmente ya eran conocidas hasta que la revolución industrial se las cargara de un plumazo, las autoridades hagan lo “máximo” posible para instaurarlas, sino que cuando el “consumidor” las demanda se producen no antes. ¿Otros intentan que el consumidor no las demande?: pues ya pienso que si porque, si no, no me puedo explicar tanta cerrazón para que no se explique o mejor dicho “informe” a la gente de cosas importantes para la gente, en televisión, la gran herramienta del estado de bienestar, la telepantalla de Orwell. Como ocurre con la medicina natural por poner otro ejemplo.

Lo estudié en el cole, lo llamaban “la ley de la oferta y la demanda” una cosa que también se ha prostituido por nuestras mentes pues cuando antes esta ley significaba que si algo era demandado por la población se producía más y se vendía más barato, ahora significa que si algo es bueno para la industria esta, con su infinito poder material, cambiará las percepciones del consumidor mediante mensajes manipulados para que este, finalmente, demande lo que ellos quieren, lo que les sale más barato producir o con lo que ganen “más rápidamente” (ni siquiera más) y finalmente es más barato por casualidad no porque lo demanden sino para que lo sigan demandando. Cuando paradójicamente solemos aceptar por otro lado que muchas veces lo bueno es lo caro, “lo barato: ¡caro!”,  es otra idea errónea que nos ha metido el mundo capitalista en nuestras cabecitas esto de que debemos ir a lo barato.

Ello no quiere decir que los malos sean los otros, sino que los “tontos” somos nosotros por dejarnos, por no informarnos, por creer lo que dice la mayoría gregaria o los medios pagados por la industria, por ser simples, por ir de víctimas, por aplastar al que nos quiere ayudar porque diga cosas raras que  nos rompa los esquemas que nos crearon con la tele o  nuestra inercia, o por haber perdido el poder personal de dirigir nuestras propias vidas. Por eso cuando alguien me dice “es que es caro”, yo le digo “¡es tu problema!, igual que yo creía que era el mío creer que, por ser cara una cosa, no la tengo que comprar porque yo me deba mantener siendo pobre para que otros sean ricos”.

Porque otra perversión del sistema capitalista es confundir lo que “vale” una cosa con lo que “cuesta en dinero”, y eso es un error craso del que la responsabilidad para su resolución es nuestra, y no del que manipula para producir más barato, o para que sea adictivo, o del que pone el precio para intentar vender más o menos, ni del que hace la propaganda para ganarse el jornal, o del que lo viste de lo que no es en falsimedia para ganarse el jornal, desinformando porque a su vez él/ella mismo/a están mal informados, etc., etc.

Todo eso es la telenovela de este mundo que nos creemos real y que es sólo mental y erróneo en el sentido de engañoso y falso, aunque no perverso. Porque aunque sí puedan existir personas perversas la mayoría simplemente son conniventes por desinformación y ausencia de responsabilidad, así como por victimismo o porque ya no tienen apenas poder económico, racional, cultural o lo que sea, o porque no nos hayan dejado cultivar dicho poder para que seamos buenos ciudadanos, consumidores, trabajadores y productores. pero lo puede  empezar a hacer en cualquier momento si encuentra energías para ello, dicho sea de paso, para empezar “comiendo mejor” a partir de ahora.

En ti queda, es tu vida. Tú eliges.

Salud.

A propósito del anuncio de abajo: recordar que en la India ya se comercializa el coche de aire comprimido: transporte casi gratis como el que usan algunos autobuses de madrid pero que parece ser que ningún industrial se atreve o le dejan a fabricarlo aún en España.  Consulta en este  blog.

esto si que no es NORMAL.

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5 pensamientos en “AZÚCAR

  1. Muy bueno el artículo, ¡menuda parrafada!, solo añado que lo ideal es cultivar uno mismo la propia comida y lo que no produzcas tú conseguirlo – comprándolo o cambiándolo – a gente que lo tenga (y estén por la producción ecológica tambien claro).

  2. Gracias por tu comentario.
    Ya me he apuntado a una comunidad de intercambio de alimentos, víveres necesarios para sobrevivir de los comestibles, además necesitaríamos de una buena mascarilla para protejernos de los probables efectos deletereos de los chemtrails. Me voy a tomar mi leche de avena (normal: no transgénica) con panela (azucar normal). SALUD ¡que nos la quitan!….

  3. Muy bueno. Es cierto la gente “se come” cualquier cosa, y lo ven tan normalito. Aunque una vez me dijo un cubano que el tomaba azúcar blanca porque estaba harto de que sólo podía tomar la integral en cuba, jajaja. También me gustó mucho el video a mí, porque lo explica sencillo y sin mayores pretensiones. En este mundo donde es todo mentira, o nos hacemos responsables o nos convertiremos en idiotas también en este caso integrales. Aunque para mi mucha gente lo es ya, perdón, pero ya es hora de saber que el azúcar refinada blanca es veneno, y la sal yodada también. Son ya tantas las cosas que dan pena, que los que las denunciamos parecemos los raros, de hecho vas a algún supermercado y no hay sal marina!! Lo de los coches de aire comprimido también tiene tela, y luego tienes que ver en un autobusito del ayuntamiento o comunidad de la corrupta ciudad de Madrid, que pone -este bus no contamina-, cabrones! y seguro que lo ponen para ahorrarse bien de dinerito en gasolina que nos cobran a todos nosotros, por ello lo que hizo la presidenta de argentina con repsol me parece genial, ójala no se pudiera ni vender gasolina aquí. Nos mienten, la gente se cree que si no hay gasolina aquí es peor, jajaja, si es que da penita ya no sabemos ni pensar, y nos lo tragamos todo. Ahora hay que buscar un punto medio, porque es el mundo en el que vivimos, y asquearse por todo esto, que a mi a veces me pasa, no es nada bueno, por eso se dice que es mejor ser ignorante de ciertas cosas pero no es verdad.

    • Gracias por tu aportación, esperemos que la gente deje de consumir esa droga y que las industrias dejen de ponérnosla en los comestibles (que no alimentos) para que podamos comer sin tenernos que dejarnos la vista leyendo etiquetas. Por cierto ¿pondrán toda la verdad?…
      ¡Pues anda que la leche de avena! que ahora la venden en la gran superficie mas cara que las biológicas, yo flipo. Y con cinco aditivos (aceite – de girasol menos mal-, goma de acacia -¿que leches es eso?-, carbonato de calcio, sal de mar -eso dicen- , vitaminas – ¿para que que narices?- ), algo esconden, que sacarán con ello, a mi no me gusta que me adulteren las cosas y menos que las vendan como sanas… ¡hasta los que van de naturistas no tienen ni idea de salud! ¿calcio y vitamina D? ¿a dosis homeopáticas o como?, cuando se sabe hace 30 años la causa psicosomática de la osteoporosis, y en que personas se da y en cuales no…
      SALUD. QUE NOS LA QUITAN.

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