Mi experiencia con el tratamiento de Antonio Bru.

BRU antes

BRU antes

“Bru A, Albertos S, García-Hoz F, Bru I. REGULACIÓN DE LA NEUTROFILIA CON FACTOR ESTIMULANTE DE COLONIAS DE GRANULOCITOS: UNA NUEVA TERAPIA DEL CÁNCER QUE REVIRTIÓ UN CASO DE CARCINOMA HEPATOCELULAR TERMINAL. J Clin Res 2005; 8: 9-13.

Este trabajo divulga la posible curación de un paciente de 56 años con hepatocarcinoma avanzado. La neutrofilia peri tumoral intensa se consiguió administrando factor estimulante de colonias de granulocitos, un tratamiento experimental basado en la teoría de la dinámica universal del tumor. Después del primer ciclo de ocho semanas de tratamiento, el nivel de la alfafetoproteina del paciente (AFP) se redujo al normal y su estado  general mejoró lo suficiente como para permitir que volviera al trabajo. Después de un segundo ciclo del tratamiento, administrado debido a la duda con respecto a la naturaleza tumoral o inflamatoria de la masa (ahora más pequeña) del hígado, los niveles de AFP del paciente seguían siendo normales y el paciente continuó gozando de buena salud general.

Antonio Bru, Sonia Albertos, José Luis Subiza, José López García- Asenjo, and Isabel Bru. The Universal Dynamics of Tumor Growth. Biophysical Journal 85: 2948-2961 (2003).

Los pacientes comenzaron a pedir el tratamiento. Ello era posible de manera legal por el trámite de “uso compasivo del medicamento” con el que el equipo de Bru había tratado a dos pacientes. Ante esto la Agencia Española del Medicamento comenzó a tener demandas de autorización. Y pusieron una condición: que lo admitirían sólo en los casos que fueran similares a los tratados: hepatocarcinoma avanzado y sin posibilidad de otra terapia convencional, y melanoma metastásico sin posibilidad de otra terapia convencional. Es decir: sólo en pacientes que hubieran hecho las terapias convencionales, si ellas estaban indicadas, porque son las basadas en la evidencia, no porque curen el cáncer en estos casos.

Se abrió un foro de internet para que la gente hablara del tema, en él se leía a personas que querían encontrar un oncólogo que les tratase. Las únicas sociedades que no estaban de acuerdo en que los pacientes desahuciados se tratasen de esta manera fueron la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) y la AECC (Asociación Española contra el Cáncer) que emitieron sendos comunicados expresando su disconformidad. Podrán suponer  lo que siente un oncólogo cuando su sociedad profesional emite una opinión de tal cariz. A su vez no salían a la luz pública los pacientes tratados por lo que no teníamos seguridad de si el tratamiento  era seguro, pero si salían informaciones de que el tratamiento podría producir trombosis cosa que nunca me ha documentado nadie posteriormente. Todo se rodeó de un ambiente negativo para el oncólogo que lo quisiera hacer. Para ello habría que enfrentarse al sistema: sociedades médicas y medios de comunicación de masas.

Me metí al blog con el nick “oncólogo”  para dar mi opinión pero finalmente tuve que salirme. Los administradores me contrariaban continuamente y se dedicaron a decir que yo seguramente no era oncólogo. Así mismo una persona, supuesto enfermo de cáncer, me mandó un mail explicando que quería que le llevara su caso con el nuevo tratamiento pero saliendo en televisión pues ya tenía el contrato casi firmado. La cosa lógicamente no era de interés para un oncólogo y además, tras solicitarle identificación, no volvió a responder. Por si fuera poco esa persona ni podía imaginar que yo no veo la tele porque lo considero contraproducente para mi salud.

Después de varias semanas vi que la cosa no prosperaba, no se conoció información oficial de ningún nuevo caso tratado, pensé que el sistema no quería apoyar esto,  experimenté la oposición a que diera mi opinión en el blog como oncólogo , y leí cómo a Bru se le desprestigió sin argumento científico alguno en un gran medio de comunicación. Por ello decidí, o me sentí obligado, a dejar de considerar el tema en mi consulta de oncología. Existían demasiados inconvenientes, no necesitaba alterar más mi vida pues sospechaba que pudieran estar atentos a mis pasos si me metía más a fondo. Tampoco me compensaba tener contradicciones con la SEOM, aunque estuviera frustrado por las contradicciones éticas que todo ello me creó.

Sin embargo necesité experimentar algo más,  no quedarme sólo con la sensación de que las cosas debían ser así sin más, o de que yo me había puesto un poquito paranoico. Así, pasadas unas semanas, de repente tuve una paciente con “un hepatocarcinoma avanzado y sin embargo un excelente estado general”. Aunque desahuciada para cualquier terapia convencional porque no cumplía ningún criterio para ser tratada con un mínimo éxito. Le dije por ello, que sólo haríamos un tratamiento paliativo y sintomático, que “no podíamos hacer nada más“. Si la cosa se hubiera quedado aquí es lo que habría pasado: no habríamos hecho nada más, como luego si pasó. Ella dijo—”¿Me está Ud. diciendo que en mi caso no se puede hacer nada más?, que ¡no existe nada más!”. Entonces recordé de nuevo lo de Bru pues, aunque lo tenía desestimado, en mi conciencia seguía la convicción de que era una injusticia no probarlo. Por ello le informé, como era mi deber por otra parte. Le hablé de lo ocurrido con ese tratamiento en un paciente que tenía lo mismo y estaba  desahuciado como ella. Un paciente que, después del tratamiento de Bru, estaba en remisión clínica y analítica. Le hablé del riesgo de la inexperiencia del tratamiento a esas dosis y de que sólo podíamos conocer el resultado en este caso ya que el resto “no se publicaron” en ningun medio ni oficial “ni de prensa”. Ella, lógicamente, no lo dudó y me solicitó encarecidamente intentar esa oportunidad con esperanza de salvarse la vida.

Yo sabía que me podía estar metiendo en un conflicto pero hice los trámites legales de solicitud del fármaco a la Agencia Española del Medicamento. Me hicieron repetir la solicitud tres veces. Una vez concedido llamé a la paciente para comunicarle la noticia. Recuerdo que antes de hacerlo comencé a temblar por la que se podía formar si la trataba y obtenía una respuesta completa clínica como la que tuvo Bru. Por la polémica que crearon los medios, la sociedad, la asociación, y los internautas. Pero aquí vino la sorpresa, para empezar la paciente en cuestión me contestó con una voz muy extraña, tanto que al principio dudé de su identidad. Luego vi que si era ella pero que o estaba “asustada” o avergonzada, por lo que pude saber segundos después. Hablaba muy diferente a como lo hizo en mis primeras consultas, en ellas me había parecido una persona muy resuelta y fuerte, pero ahora estaba “compungida” y me tuvo que pasar a su hija para que pudiéramos seguir. Ésta me dijo sin más: —”Mire doctor, hemos decidido que no se lo pone, la van a tratar en el Hospital de las Palmas“. – “Me parece muy bien”, le dije yo, “el paciente es el último responsable y quien consiente o no. Yo sólo hago lo mejor que está en mi mano pero le debo el respeto de dejarle decidir finalmente“. Así que, por fin, me relajé, pude descansar y agradecer que me hubieran desembarazado de aquel entuerto.

En ningún momento había consultado yo con dicho hospital, estaba claro que otro médico se lo había recomendado. Pero siendo yo el responsable de esa paciente en lo que a cáncer se refería, pues yo era el único oncólogo en el hospital, ciertamente me extrañó. Aunque quizá ellos mismos fueron a atención al paciente y solicitaron una segunda opinión. Pero algo más me extrañé cuando días después al llamar a mi compañero oncólogo de dicho hospital para un caso que nada tenía que ver con este, y sin haberle yo preguntado nada, este Sr. me soltó, antes ni siquiera de responderme, una regañina por haber tenido la idea de solicitar tal tratamiento a esta paciente recordándome que la pondrían un tratamiento convencional. Su actitud, que intentaba parecer paternal, no me cuadraba con la relación tan desapegada que en el resto de ocasiones había siempre tenido con migo, cuando pedía opinión para no tener que tomar decisiones yo solito. Y ciertamente me pareció también con cierto tinte autoritario. Pero mi respuesta fue: – “¿Si se tratara de tu hijo, tú qué harías?”, y me dijo: “sabes muy bien que no te estoy hablando de eso”.

No supe de la evolución posterior de la, ahora, “su” paciente y poco después dimití del hospital .  Lo que sí sé es que, pocos meses después, la hija de la paciente me escribió un mail  en el que me solicitaba urgentemente de nuevo el tratamiento de Bru. Ahora estaba convencida de que quería que lo hiciera su madre. Me comentó que el nuevo oncólogo no lo creía conveniente y que por tanto no se lo iba a administrar. Realmente se la veía desesperada y ahora sí que quería agarrarse a un “clavo ardiendo”. Pero yo ya no podía hacer tal cosa, pues me encontraba fuera del sistema hospitalario, en una consulta privada de naturismo y a miles de kilómetros de distancia.

Hemos de aprender a respetar la velocidad de los cambios. El miedo nos hace dudar o no apostar por lo que sentimos que queremos hacer o la sumisión nos hace cambiar de idea.  Como es lógico respeté la opinión de la paciente: “es lo que se debería hacer en todos los casos”. Y no accedí después a más, pues no se había confiado en mi criterio médico. No tenía sentido ponerme a luchar o a querer convencer a nadie. No hay malos que tengan la culpa, todos somos responsables.

Aquí no hay una conspiración, hay connivencia de nosotros, hay falta de ganas de superar problemas, hay miedo al cambio, sometimiento a lo establecido. La solución no está en la autoridad externa, está en uno mismo, en su propia autoridad. Y vuelvo a decir, además estoy convencido de que no existen las panaceas. Quizá por ello todo es tan complicado, porque igual tenemos que aprender otra cosa, ir en otra dirección. Porque quizá también tenemos que aprender a mirar “dentro de nosotros” antes de querer que nos den la solución siempre otros.

Bru después

Bru después


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17 pensamientos en “Mi experiencia con el tratamiento de Antonio Bru.

  1. Tal tratamiento sólo se puede poner en el sistema. Se trata de un fármaco de uso hospitalario. Si no lo pides con la indicación autorizada, entonces tu oncólogo le puede pedir a la Agencia Española del Medicamento unA autorización especial (la de uso compasivo) y entonces la farmacia se lo suministra para que se lo administres al paciente sin problema.

  2. Mara. Gracias por tu aportación.
    Que justificaran denegar ese protocolo en pacientes desahuciados y si tomamos como referencia los efectos secundarios de otros tratamientos si permitidos, creo que no. O sea (para los quisquillosos): tiene posibles o se sugieren posibles efectos secundarios a esas dosis pero creo que no están demostrados tampoco. Así se aludía constantemente a la posibilidad de trombosis por lo que creo que, a partir de entonces, deberían haber retirado todos los tratamientos que se hayan asociado a la posibilidad de producir trombosis por lo mismo. Esto sería justicia.
    Un saludo.

    • Gracias Carlos.
      Pero sólo puedo responderte que habría que preguntárselo a las “autoridades”, yo no lo se.
      Saludos

  3. Existe algun articulo o informacion donde se pueda conocer cuales fueron los resultados de las personas que de una manera u otra aplicaron y/o usaron las recomendaciones de Bru ? Eso empezo en el 2005, a hoy deberia haber algunos casos ya comprobados con resultados. Como conocerlos ? Donde ?

    • Gracias Nicolás.
      Estuve atento al tema un par de años y en medios de comunicación no salió nada. pero la Agencia Española del Medicamento si exigía reportes periódicos de los pacientes tratados por uso compasivo. Habría que preguntarles a ellos.

  4. yo estoy super interesado en lo de Bru. A este foro acabo de entrar de pura casualidad. Justamente le mande un email a Bru el otro dia y a un colega suyo, pero no recibi respuesta (a bru una sola vez logre que me respondiera, fue el año pasado). ¿seguira en sus investigaiones del cancer?. ¿que se sabe?. Yo soy de Argentina, si estuviera alla lo llamaria por telefono o iria a la universidad. saludos.

    • Hola Adrian. Siento no poderte responder a lo que preguntas. Y también me gustaría conocerle en persona. En aquellos años, aunque hablé con el por teléfono un par de veces, luego no pudo ser y perdí el rastro. Lo último que leí en DSalud es que se estaba planteando marchar a otro país a trabajar.
      Saludos.

  5. Hola, me llamo Matilde Valverde, el tratamiento de Bru me salvo la vida hace casi siete años. La quimio casi me mata ,y no tengo nada mas q buenas palabras y un cariño enorme a Antonio Bru y sobre todo a Sonia, a la que adoro y que no se ha podido portar siempre mejor conmigo

    • Matilde. Te agradezco tu testimonio y me alegro de que hayas podido superar tu enfermedad. Un abrazo.

  6. Pingback: Experiencia de un oncólogo con el tratamiento del Antonio Bru

  7. Hola kaban7,

    Después de oirte el viernes pasado en Plural21 y de leer esta entrada del blog, me entró la curiosidad por lo que rodea al tratamiento de Antonio Bru.

    Después de leer y mas leer, encontré un foro/debate sobre si alguien ha seguido este tratamiento. Estaba a punto de cerrar la página cuando, por casualidad, leí fue un comentario de una mujer de Lanzarote que consiguió dar el tratamiento a su madre, aunque demasiado tarde.

    No se si es una coincidencia o no, pero por lo que explica pensé que podía ser la misma paciente que pasó por tu consulta. Pensé que, de ser así, te gustaría saberlo. Te dejo el link del comentario (es el segundo comentario, el del día 26/03/2007):

    http://grupos.emagister.com/debate/alguien_se_ha_tratado_con_el_neupogen__/6785-381155/p2

    Un saludo

    • Gracias Israel.
      Lo he leído:
      a) El médico dimitió y se fue, vio que no merecía la pena enfrentarse al sistema.
      b) El tratamiento llegó a tiempo pero la paciente no se lo quiso poner en su momento.
      c) El cansancio es un sintoma de insuficiencia hepática avanzada.
      d) los tratamientos funcionan menos o no funcionan cuando la enfermedad está avanzada (Biopatía cancerosa secundaria al mismo cáncer; ver Wilhelm Reich).

  8. Decir que el curso del sábado en plural-21 (www.plural-21.org) fue muy denso, como todos los que ofrece “desinteresadamente” Antonio Tagliati, el maestro que me hizo descubrir la fisiopatología del cáncer y que me enseñó otros conocimientos científicos que no aprendes en la universidad aunque si están publicados. Al final no le dio tiempo a hablar de Hamer (Nueva Medicina Germánica), no obstante si habló de cómo integrarlo con los otros conocimientos, de su coherencia, dando una introducción al concepto de alteración del ritmo por causas vivenciales y al de que la enfermedad está en el horizontal, en el ego que digo yo.
    Aunque parecen monográficos los cursos de cada sábado no lo son, va ampliando cosas en cada uno de ellos y todos siguen un hilo, por lo que lo bonito es haber acudido a todos. En este último se habló de la importancia de la energía (Heinrich Kremer), de la alteración metabólica en el cáncer que parte de un cambio energético, de los microorganismos que no están fuera del cuerpo humano, que nacen por “generación expontánea” (¡heregía!), de Wilhelm Reich, de Otto Warburg, Linn Margullis, etc., pero también del origen de la vida, de la esencia misma de la existencia, de qué hacer para vivir coherente con la naturaleza y no enfermar, de cómo nos vamos separando de nuestra esencia, y de otras cosas importantes. Todo ello visto desde un punto de vista científico sin meterse en lo espiritualoide tán de moda ultimamente por snobismo y porque nos manipulan (Nueva Era)… Y dando herramientas principalmente de “respiración y movimiento” para recuperar la salud. La gente permaneció en sus sillas hasta las 8 de la tarde y luego el siguió informando hasta las 9 al que quiso quedarse.
    Todo un ejemplo de amor: “hacer las cosas por los demás desinteresadamente y con la intención de que salgamos de este sueño en el que estamos”, porque él no se saca ni para pipas. Vive al día, confiando en el universo que le aporta lo necesario en el momento presente, lleva así años, igual que Madame Ghis, lo que algunos creen que es imposible el también lo consigue: http://timefortruth.es/tematicas/conciencia/entrevista-madame-guis-guislaine-lanctot-la-muerte-civil/.
    Lo que no se da en las universidades impartiéndose poco a poco en estos sitios y sin estar apoyados economicamente. La nueva universidad del amor. Solo queda que más y más gente se vaya a puntando a ella.

  9. Saludos Kaban. Usted me parece una persona íntegra. Ya era momento de encontrar un blog con intereses afines a los míos. Le comento: pude asistir en 2005 a una conferencia de cuatro horas, dentro del marco de ‘La Semana de la Ciencia’, en Madrid, que impartió el Doctor Antonio Bru, junto a otros colegas suyos de investigación. La verdad es que el auditorio quedó patidifuso, estupefacto. Yo personalmente quedé enormemente impactado y luego desengañado por el funcionamiento real de las cosas en este estado-nación. Haciendo memoria, recuerdo que en su presentación nos mostró una diapositiva con la noticia de uno de los periódicos de mayor tirada en España, en la cual aparecía el paciente que padecía de hepatocarcinoma avanzado, y contaba la experiencia con Bru y la remision actual de la por otros catalogada como irreversible muerte. Esto me dió enorme miedo. Creó que fue la primera vez en mi vida que vi la realidad desnuda. Los médicos nos dicen que nada se puede hacer, y resulta que conocen sobradamente que existe este tratamiento y que se puede acoger mediante el uso compasivo. Por supuesto también es culpa de los pacientes, en eso estoy de acuerdo con usted. Todos tenemos nuestra parte de culpa. Unos por lavarse las manos y otros por no mover un dedo, y los de más arriba ya sabemos sobradamente porque. El caso es que desde aquella conferencia, a la que yo posteriormente le di mucha voz entre mis amistades, inclusive a todo aquel que, al acercarme a él/ella con una sonrisa, no me miraba como si fuese a robarle y esgrimiese una mueca de asco o desaprobación, toda la gente a la que pude comunicarle el para mi gran descubrimiento sencillamente escuchó un rato pero luego acabó pasando del tema. Como dice usted, y es otro de sus pensamientos con los cuales me identifico totalmente y que además he descubierto y estoy aplicando actualmente en mi vida desde hace casi nada: no hay que tratar de convencer a nadie. Es más cuando más tratas de ayudar a una persona con tu buena intención, es como si la persona en cuestión se sintiese más incómoda, con más tendencia al rechazo, hasta que te puede acabar hasta por agredir verbalmente o mediante lenguajes de otro tipo. Esto me ha hecho sufrir mucho y sigue haciéndolo, aunque día a día voy aprendiendo, como digo yo, a calmar esas ansias mías de compartir y de intereaccionar con todo el mundo (cosa triste por otro lado, pero si no, la realidad puede causar muchos daños, como lo ha hecho de hecho conmigo). No quiero extenderme demasiado, aunque siempre lo hago, y sólo es para decir que ahora he recordado que Bru un Físico, sino recuerdo mal, y buscando por la web, he encontrado que está, por lo menos según la web de la UCM, en el departamento de matemática aplicada, y figura un teléfono. Creo es nuestro deber como ciudadanos el apoyar a esta persona. Me gustaría estar en contacto con gente de por aquí, para ver si podemos crear alguna especie de red cooperativa de información y de acción, investigando en lo comentado en este artículo sobre lo de la solicitud a la Asociación Española del Medicamento creo recordar, y todo tipo de investigaciones en esta línea. Yo, para empezar, dejo este enlace, que creo puede ser útil: http://www.mat.ucm.es/imi/People/Bru_Espino_Antonio.htm

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